www.almargen.net


Miguel Reynoso


Letra Muerta

Qué vergonzoso…, me sonrojo y no me gime el corazón, sino la tinta.
Extiendo las palabras como fisuras en el pecho. (Nunca un gran amor).
Despliego espejos cuando escribo azarosamente preguntas o respuestas
donde el tiempo me mira siempre igual con otro rostro.
¿Me anochecí
preguntándome? ¿Perdido me amanecí en otra ruta encontrándome?

No lo sé todavía.
Con las viejas palabras imagino porque pregunto, creo porque necesito:
Escribo, el otro las extiende, y sé que sólo así
tendré una puerta abierta hacia lo tuyo, que también es mío por reflejo.

Y el bufón, fuera de mí, tan contrariamente parecido dentro de mí
-cascabel y muecas en el poema risoteando el tiño de mis dedos-
le da consejos enanos a mi conciencia que sufre la peste del desga no.

Péguenme con sus ramas, yo enano bufón, sáquense conmigo el mal,
"el plagio involuntario" flagelando el órgano genital con la escritura;
abran fisuras en el pecho, no en el corazón, por este amor de ridículos.
Déjame el gran amor de los fingidos, piedra insaciable de los vacíos.



Caen los bronces

Caen los bronces sobre estrías numerales del instante
ábranse en contrapeso sobre contingencias sobre tutelas

José Galio Barajas

Es sumamente difícil aquietar el corazón.
I Ching

Caen las tres monedas,
trazan las seis líneas / numerarias y retan
al instante: comienzan / contrapesos, eventos y tutelas.

No soy yo quien transcribe: / estos signos expósitos
hablan de aquietamientos / y ansias en las manos del hombre;
viejas voces que expresan / la quietud entre trazos, y aciertan:
toda quietud del corazón / comienza con el movimiento.

Respiración y agobio, / quieto si se debe ser quieto:
la boca sólo es una flor / de usos y desusos,
dormida yace donde la memoria,
sustentada por nervios / -espinal del yo en sí-:
deja que el ansia se pare / y grite sus filos y torbellinos.

El corazón se mueve / entre frases y frutos;
inmóvil en el centro de sí, / puede ser en boca de los otros.
Escribe cifras, llamas / o astillas, escríbelas:
la balanza vale pues se limita / a lo que es junto a lo otro
y trasciende el humo de la inquietud:
Entre más desorden se extienda en las arterías
más nos espera en el pecho el respiro del orden

Angustia, ocúpate y aquí y ahora: / el futuro es presente todavía.
El ansia es nocturna, la quietud diurna, / oscuros cuanto más fuerte es la luz.




Crónica del bruto

Muchacha de mi poesía: tu cuerpo me sabe a pozo
sin mesura, a estruendo de vasta letra en tu baja boca,

fuente arcaica ante los lerdos estropicios de mis actos.

Así, tan libremente como eres, el agua te brota y corre.
Entonces, el hoy no logra cumplirse con el ayer todavía

En tu presencia callo pues las palabras son estercoleros
que me descorren la caricatura que soy donde la verdad es,
la que siempre te es cierta por tu género de caderas,
la que se vuelca en la urna de tu boca,
cuando mis labios -la torpe saliva que te delinea- sólo
consiguen resonar en malos rezongos sobre tu piel.

Si el tiempo no me apremiara, te lo diría todo:
por el nombre de las cosas que me han leído poco,
me detesto que mejor me pintarrajeo entre garfios:
soy tan estúpidamente claro que aún te hago sombra.